domingo 7 de septiembre de 2008

Rosario Nadal y Fuster Puig de Orfila


Cuentan en Mallorca que cuando Rosario era una niña, su madre, Isabel Puig de Orfila, le decía: «Yo haré de ti una princesa».
El final feliz sólo suele ocurrir en los cuentos de hadas, pero años después en 1989, Rosario se convertía en princesa de Preslav al casarse con Kiryl Sajonia Coburgo-Ghota, el segundo hijo de Simeón de Bulgaria y Margarita G.Acebo.

Desde entonces Rosario, de 39 años, va siempre unos pasos detrás de los protagonistas de la imagen, pero está ahí, cada vez más presente, siempre discreta, quizá tímida, como si no acabara de creerse que al día siguiente vendrán a cenar a su casa de Londres Marie Chantal Miller y Pablo de Grecia, que dos días más tarde puede estar invitada de nuevo por otro amigo, Hugh Grant, al estreno de su última película o que quizá este verano vuelvan a pasar unos días en su casa de Mallorca Haakon y Mette Marit, príncipes herederos de Noruega.

Su abuelo, Miguel Nadal Comas, un gran empresario de la isla, fue el primero que vendió bicicletas en Mallorca y fundó un equipo ciclista llamado Minaco, una palabra que agrupa su nombre y apellidos. Más tarde tendría concesiones de buenas marcas extranjeras de automóviles, como su hijo, el padre de Rosario, que hoy vende los coches de Porsche y Saab. Buenos comerciantes que además emparentaron con la nobleza local. El apellido Puig de Orfila de la madre de Rosario Nadal corresponde a los descendientes de aquellos caballeros ennoblecidos por el Rey Jaime I por su contribución a la conquista de la isla.



















La boda de Rosario con Kiryl de Bulgaria en la iglesia castrense del palacio real de La Almudaina no fue tan desigual socialmente como alguna publicación defensora de la ortodoxia aristocrática presentó en aquel momento. Rosario Nadal no hizo estudios importantes, pero era una chica de buena familia, sin pasado, sin escándalos, elegante, atractiva y sumamente educada, sin aparentes pretensiones de trepar más arriba.

Poco después de que la pareja se instalara en Londres, donde Kiryl trabaja como broker en la City, Rosario empezó a trabajar en la sala de subastas Christie's. Allí estaba al teléfono durante las ventas, atendiendo a clientes de habla española. De ahí pasó a encargada de una galería italiana y ahora trabaja como freelancer buscando obras de arte para coleccionistas.

Además de un piso en el centro de Palma, los padres de Rosario tienen una buena casa en la Colonia San Jordi, en la costa, pero Kiryl y su esposa reciben a sus amigos en una pequeña propiedad de vacaciones que tienen en Porreras, en la Mallorca del centro, la zona más árida de la isla, donde cenaron en alguna ocasión el Príncipe Felipe y la actriz Gwyneth Paltrow.


En Londres, Rosario viaja en Metro o en autobús. Ni sus amistades ni la posición de su suegro, hoy primer ministro de Bulgaria, se le han subido a la cabeza. El Mundo